jueves, 11 de junio de 2009

*

-Sigues igual de lesbiana, ¿Ah? ¿Consuelo?
-Sí.. ¿Y tú sigues deseandome? -me burlé.

No respondió, simplemente hizo una mueca de asco y me fui.
Yo no tengo la culpa de haber besado a su novio.. ¡No tenía idea que lo era!
En todo caso, mejor que la haya engañado (conmigo y muchas más); ella es muy gorda para Travis, además, él es muy hermoso y rudo.. (en algún patético momento de mi vida creí amarlo..)
Subí las escaleras sumida en su recuerdo y al llegar al segundo piso busqué mi sala. Al encontrarla entré de inmediato dispuesta a dejar mi mochila en mi futuro puesto que debería estar en..

-Hola -dijo una voz proveniente de la única persona que allí se encontraba.
-Hola -dije algo molesta, la última mesa al lado de la ventana estaba ocupada por ella.
-¿Eres nueva?
-No -me senté a su lado- ¿Por qué? ¿Tengo cara de inadaptada? -no la dejé hablar- Ya lo sé, no tengo amigos aqui, asi que somos dos, porque supongo que tú si eres nueva.

Ella me miró inexpresiva y yo agaché la cabeza. Qué ridicula me sentí, hablandole asi a una extraña.. y encima atractiva.
Tenía el pelo oscuro muy corto con una chasquilla que le tapaba la frente y cejas. Sus ojos eran grandes y estaban deliniados negros, lo que hacìa que su piel se viera muy clara.

-Soy de Ohio -habló firme- Me llamo Eliza.

¡¿Y a quién le importa?! ¡Nadie te preguntó! Estúpida, se debe creer mucho por su bella nariz, boca y cabello.

-Yo Consuelo -susurré.

Lo del café me tenía mal, quería vomitarlo.. (¡Perdón Ana!)

-Hoay un acto abajo -le informé- ¿No vas a bajar?
-No. -me miró con detención- ¿Quieres un cigarro? Te noto mal.
-Es que estoy mal -musité.
-¿Vamos al baño?
-Sí.

Nos levantamos y yo la guié. Tuvimos que caminar sigilosamente.

-Bien -dijo asegurando la puerta.
-¿Me esperas un poco? Es que tengo nauseas.
-Vomita todo lo que quieras.

Me reí, la único que podía (y por ende, quería) vomitar era una taza de café.
Mientras qme inducía el vomito, Eliza encendió su cigarro.

-¿Siempre vomitas?

¿Perdón? ¿Escuché mal? Esta desconocida me está preguntando algo relacionado con mi estilo de vida. ¿Qué se cree? En todo caso no le mentí, no soy bulímica.

-No.. -dije- ¿Por qué?
-Eres flaca.
-Yo podría cuestionarme lo mismo de tí entonces -me enjuagué la boca.
-Perdón -dijo sin sentirlo- ¿Marlboro?
-Gracias.
-Primer dia de clases en un colegio nuevo en una ciudad nueva..
-Y estás fumando. Gran cosa. -carraspeé- Lo siento, estoy irritable, no es nada contra tí.

Ella sólo me miró. Al parecer cómo yo reaccionara no le importaba lo más mínimo.

-Te vas a marear -dijo de pronto- ¿Qué música escuchas?
-Hard rock, punk rock, punk.. toda esa mierda -boté humo- Ya me estoy mareando. ¿Y tú?
-No, no me estoy mareando -bromeó- Escucho lo mismo. Con razón eres antisocial.
-¿Y tú no? -le seguí el juego.
-También -hizo una pausa- Me sorprendo de mi estando aqui con una extraña.
-No soy tan extraña, sabes mi nombre.

Le sonreí, y con ganas; haber vomitado ese asqueroso café me alivió un montón.
Ella rió y terminó su cigarro.

-Me gustaría conversar más contigo -se sentó en el lavamanos- pero sólo lograría preguntarte o contarte cosas "privadas" -hizo el gesto con los dedos- y supongo que te desagradaría, me tratarías de metida, loca, chismosa -alzó mucho la voz- asi que no sé de qué hablar.

Wow, era como si yo hubiese dicho eso. Me hubiese gustado hablar un tema no superficial, con ella sobre todo, porque se me hacia una persona muy interesante.
O talvéz a estas alturas cualquier persona me producía curiosidad, llevo tanto tiempo sola..

-¿Tú no pensarìas lo mismo de mi? -boté el cigarro- ¿Cómo no saber que eres producto de mi imaginación?

Una ola de confusión y emociones extrañas me inundaron y comenzé a llorar, muy fuerte, al tiempo que me sentaba contra la baldosa y me acurrucaba.

-Nunca sé nada -me quejé en susurros- ¿Eliza?

Levanté la cabeza y no ví a nadie. ¿Qué mierda? Me incorporé de golpe y abrí todos los cubículos, desesperada. Busqué las colillas de cigarro, no estaban. Me tomé el aliento, nada. ¿Por qué? Estoy tan enferma, detesto mi imaginación de mierda, por un momento creí haber encontrado algo parecido a un amigo y ¡era todo producto de mi cabeza! Tercera o cuarta vez que me pasa, es horrible, quiero morir.

-¡Asi que no existes!

Escupí en el espejo y miré la puerta.. ¡Asegurada! ¡Las puertas de los baños colegiales no tienen pestillo! Me enojé tanto que le dí un puñetazo al vidrio, trizándolo y haciendo caer un pedazo. Seguí llorando, pero en silencio, aunque eso no me quitaba la frustración.

-No tengo amigos -dije por lo bajo.

Me quedé parada y miré mi mano. Los nudillos estaban molidos y cubiertos de sangre, que corría por mi piel llegando a manchar el uniforme.

-¿Eliza?

Hice una mueca de dolor y justo llegó una inspectora.
No dijo nada.

Nunca dicen nada, que se pudran en su compasión, yo lo que necesito es un psiquiatra, no un maldito internado. Porque sí, me echaron del colegio el estúpido primer dia de clases, y a mi vieja no se le ocurrió nada mejor que deshacerse de mi enviandome a esta mierda.

Habitación 69.
No sé cómo organizan esta porquería de los dormitorios, al parecer lo hacen al azar, y ni si quiera se preocupan de la gente heterosexual, si es que entienden a lo que me refiero.. mi compañero de cuarto es un hombre. Un chico sucio y despreocupado. ¡Y esta mierda era estricta! Sólo espero que no sea obra de mi imaginación.

No hay comentarios: